La pena de muerte: un espejismo que juega con el miedo de los chilenos

14 de marzo de 2025

En medio del creciente temor y la inseguridad que agobian a tantas familias chilenas, se lanzó una propuesta que busca llamar la atención: reinstaurar la pena de muerte en ciertos casos de crímenes atroces. Pero esta idea, lejos de ser una solución real, es solo una ilusión peligrosa que explota el miedo de las personas para ganar popularidad.

Una promesa que no se cumplirá

En medio del creciente temor y la inseguridad que agobian a tantas familias chilenas, recientemente se ha lanzado la idea de reinstaurar la pena de muerte en ciertos casos de crímenes atroces. Pero esta idea, lejos de ser una solución real, es solo una ilusión peligrosa que explota el miedo de las personas para ganar popularidad.

Una promesa que no se cumplirá

La propuesta de reinstaurar la pena de muerte no es solo inviable; es también una manipulación emocional. Quienes impulsan esta idea saben perfectamente que reinstaurar la pena de muerte en Chile es prácticamente imposible. Chile firmó importantes tratados internacionales que impiden que esta medida regrese. Pero los promotores de esta idea no pretenden que se apruebe realmente; solo buscan mostrarse «duros contra la delincuencia» en un tema que nunca llegará a concretarse. Es un engaño consciente, un intento de ganarse la confianza de los chilenos a costa de vender humo.

Chile y los tratados internacionales

Desde 2008, Chile ratificó el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que prohíbe de forma definitiva la aplicación de la pena de muerte. También forma parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como el Pacto de San José, que veta la reinstauración de esta práctica en países que ya la abolieron. Para que Chile reinstaure la pena de muerte tendría que renunciar a estos tratados, un proceso casi imposible que aislaría al país y tendría serias consecuencias diplomáticas.

Un error que Chile ya superó

En nuestra historia, la pena de muerte fue parte del sistema judicial durante décadas. Pero lejos de resolver el problema del crimen, su aplicación solo trajo dudas, injusticias y resultados cuestionables. Chile logró reducir significativamente sus tasas de homicidio sin necesidad de esta práctica extrema. La solución ha estado en mejorar la investigación policial, la eficiencia judicial y el fortalecimiento de las comunidades, no en retóricas vacías que prometen venganza disfrazada de justicia.

Una jugada política

Proponer la pena de muerte en Chile es, en el fondo, una jugada política disfrazada de firmeza. Quienes impulsan esta idea saben perfectamente que esta medida no prosperará. Pero también saben que este tipo de mensajes generan impacto mediático y ganan adeptos entre quienes están desesperados por mayor seguridad. Esta estrategia no es nueva: es un discurso que explota el temor y la rabia de las personas, vendiendo una solución falsa para subir en las encuestas.

Chile merece soluciones reales

Los chilenos no necesitan discursos vacíos que exploten su miedo. Necesitan políticas públicas reales, que enfrenten la delincuencia con más inteligencia y menos demagogia. Mejorar la coordinación policial, agilizar la justicia, fortalecer la educación y promover el desarrollo social son caminos mucho más efectivos que las promesas imposibles.

La seguridad no se construye con esloganes ni con ideas que solo alimentan el odio. Se construye con decisiones valientes, responsables y que ofrezcan verdaderos resultados. Chile merece algo mejor que discursos vacíos que juegan con el miedo de su gente.

Ariel Markovits

Pre Candidato a Diputado Distrito 6, Partido Republicano

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