La Defensa Ciudadana: Un Escudo Necesario Ante la Nueva Realidad del Crimen

En Chile, como en muchos países del mundo, el crecimiento demográfico y el aumento de la delincuencia han generado una realidad inquietante: la imposibilidad de que las fuerzas policiales estén presentes en todo momento y en cada rincón del país. Esta situación no es culpa de Carabineros ni de la Policía de Investigaciones (PDI), sino que responde a una realidad innegable: no existe un Estado que pueda prevenir y detener el 100% de los delitos, especialmente aquellos de menor escala como robos menores, matonaje, violencia en grupo o actos delictivos que muchas veces las personas ni siquiera denuncian porque los asumen como parte del entorno.

Hoy, las fuerzas policiales están enfocadas principalmente en enfrentar amenazas mayores: el crimen organizado, el terrorismo, el narcotráfico y bandas profesionales que operan con tácticas cada vez más sofisticadas. Sin embargo, en paralelo, la ciudadanía se ve expuesta a una delincuencia cotidiana que genera miedo, incertidumbre y una sensación creciente de desprotección.

La Propuesta: Una Rama de Defensa Ciudadana Voluntaria

Ante esta realidad, es momento de repensar cómo se puede complementar el trabajo de las fuerzas de seguridad. Chile necesita crear una Rama de Defensa Ciudadana, una organización voluntaria que prepare a una parte de la población para enfrentar situaciones de riesgo en el entorno diario. Esta iniciativa no busca reemplazar a Carabineros ni fomentar la violencia, sino otorgar herramientas concretas para que los ciudadanos puedan protegerse a sí mismos y a sus familias de forma responsable y efectiva.

¿En qué consistiría la Rama de Defensa Ciudadana?

Este organismo, dependiente de las fuerzas armadas o del Ministerio del Interior, tendría un enfoque integral que combine entrenamiento físico, conocimiento técnico y apoyo legal. Entre sus principales áreas de formación se incluirían:

  1. Defensa personal: Técnicas para repeler ataques físicos sin necesidad de usar armas, priorizando siempre la desescalada del conflicto. Esta área debería coordinarse con escuelas de karate, judo y otras artes marciales, como un complemento natural a sus enseñanzas.
  2. Uso de armas no letales: Entrenamiento en el manejo de elementos como gas pimienta, bastones retráctiles o armas de electroshock.
  3. Uso de armas de fuego en el hogar: Formación rigurosa para que quienes decidan tener un arma en casa comprendan la responsabilidad que esto conlleva. El entrenamiento incluiría seguridad en el hogar, manejo de crisis y control emocional.
  4. Asesoría legal: Educación sobre los derechos y límites legales del uso de la fuerza en defensa propia para evitar errores fatales.
  5. Primeros auxilios: Formación en técnicas básicas para atender emergencias médicas, tanto para víctimas como para eventuales agresores heridos.
  6. Coordinación directa con Carabineros y PDI: Instrucción sobre protocolos de alerta temprana, permitiendo una rápida comunicación en caso de emergencias.
  7. Detención de agresores: Enseñanza de técnicas seguras para inmovilizar a un delincuente mientras se realiza el llamado rápido a Carabineros y al sistema de salud.

Una Respuesta a las Nuevas Amenazas: La Guerra Urbana y las Guerras Híbridas

El mundo ha cambiado y hoy la principal amenaza para la ciudadanía ya no es únicamente un ataque externo tradicional, sino el avance de las guerras híbridas y el fenómeno de la guerra urbana. Estas estrategias se caracterizan por la desestabilización social mediante la violencia organizada en las calles, el terrorismo interno, el control territorial del crimen organizado y la infiltración del miedo en la vida cotidiana.

En este escenario, los ciudadanos no solo deben confiar en el Estado, sino también estar capacitados para proteger su entorno inmediato de forma organizada y eficiente.

Emoción y Compromiso: Proteger a las Familias como Prioridad

Esta iniciativa se basa en una idea fundamental: la protección de las familias y los ciudadanos debe ser la prioridad absoluta. No se trata de crear una sociedad armada ni de promover la violencia, sino de devolverle a la ciudadanía el derecho de vivir tranquila, sabiendo que puede reaccionar de forma segura y legal ante una amenaza real.

La Rama de Defensa Ciudadana sería un símbolo de que el Estado confía en sus ciudadanos y los empodera para enfrentar, con preparación y responsabilidad, las amenazas que el crimen común genera a diario. Es una propuesta que apela al sentido de comunidad, la protección mutua y el compromiso con la seguridad pública.

Chile necesita recuperar la paz en sus calles y sus hogares. Formar ciudadanos capaces de defenderse y colaborar con las fuerzas de seguridad es un paso valiente y necesario hacia una sociedad más segura, justa y protegida.

Que Dios Bendiga a Chile

Ariel Markovits Rojas

Pre Candidato a Diputado Distrito 6

Partido Republicano

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