
Por Ariel Markovits
Pre candidato a diputado, Distrito 6 – Chile
He trabajado en Chile como constructor y emprendedor, enfrentando los desafíos de levantar una familia y generar empleo. He vivido en Israel, donde formo parte de una sociedad vibrante que lucha por su seguridad y futuro. También trabajé en África, donde vi la pobreza extrema y la fragilidad de las sociedades sin instituciones sólidas ni valores estables. Esa experiencia de vida, directa y real, me lleva a proponer un modelo concreto para Gaza, basado en la convicción de que el terrorismo solo se derrota si se reemplaza con orden, trabajo y esperanza.
Propuesta para Gaza post-Hamás: seguridad, trabajo y dignidad
Ante la inminente derrota de Hamás como estructura militar organizada, se abre una oportunidad histórica para rediseñar el futuro de la Franja de Gaza. El objetivo no es solo eliminar el terrorismo, sino ofrecer un modelo viable, digno y sostenible para su población. Mi propuesta contempla cinco pilares esenciales:
1. Control militar completo de Israel y zonas de seguridad permanentes
Israel debe mantener una presencia militar firme en las zonas críticas de Gaza. Esto permitirá evitar que resurjan grupos armados y garantizará una frontera segura con las localidades israelíes. La experiencia ha demostrado que cada vez que Israel se retira completamente, el vacío es ocupado por el extremismo.
2. Zonas administradas por Estados Unidos orientadas al desarrollo económico
El sur de Gaza podría ser administrado temporalmente por Estados Unidos, en coordinación con Israel y Egipto, para la instalación de proyectos económicos como zonas hoteleras, centros industriales y espacios de formación laboral. Estas zonas generarían empleo inmediato y ofrecerían una alternativa real al adoctrinamiento violento.
De forma paralela, el norte de Gaza debería quedar bajo supervisión directa de Estados Unidos, incluyendo una base militar permanente, con una estructura de desarrollo económico intensivo: parques logísticos, infraestructura, industria ligera y programas de empleo masivo. Este sector se transformaría en un polo de empleo y estabilidad, demostrando que la reconstrucción es posible sin terrorismo.
3. Gobierno gazatí civil, sin fuerzas armadas
Debe constituirse una administración local compuesta por líderes comunitarios no vinculados al terrorismo, que se encargue de gestionar los servicios públicos: salud, educación, infraestructura, fuerzas policiales, tribunales y bienestar social. La seguridad militar, principalmente contra grupos terroristas y amenazas externas, quedará bajo supervisión militar de Israel, apoyados por EE.UU. y Egipto, para evitar la formación de nuevas milicias.
4. Inserción laboral progresiva de los gazatíes
Con estabilidad y desarme efectivo, los habitantes de Gaza podrán integrarse al trabajo en zonas industriales dentro de la Franja y, gradualmente, en sectores productivos de Israel. Esto ya ocurre con miles de palestinos que aportan a la economía israelí. El trabajo dignifica y reconstruye, mientras el ocio y la desesperación alimentan el odio. En paralelo parte del plan del Presidente Trump de reinstalar a la poblacion a otros paises seria un alivio inmediato para su poblacion mas fragil como niños, ancianos y mujeres, quedando en la franja las personas mas fuertes para la reconstruccion y asi dar un futuro de paz y progreso para sus hijos.
5. Coordinación regional e internacional sostenible
Este plan solo será posible con un compromiso real de Estados Unidos, Egipto y países árabes moderados. Se debe garantizar un modelo de gobernanza estable y controlado, sin permitir desviaciones ideológicas ni armadas. Un liderazgo firme, como el que encabeza la actual administración de Donald Trump, es la clave para que esta visión se convierta en realidad.
¿Por qué esto importa también en Chile?
Porque lo que sucede cuando el Estado abandona su rol es universal. En Gaza surgió el terrorismo. En Chile, el crimen organizado. En ambos casos, la solución no es solo represión, sino reconstruir el tejido social con trabajo, orden y valores. Lo que propongo para Gaza es también aplicable a nuestra realidad: dignidad con firmeza, desarrollo con principios, y paz basada en responsabilidad.
He visto lo que destruye a una sociedad. Y también lo que la levanta.
Este plan no es una idea abstracta. Es una propuesta que nace de la vida real, del trabajo, de la experiencia. Es una forma concreta de mostrar que la paz se construye cuando hay liderazgo, esperanza y claridad moral.
Y eso es lo que quiero llevar al Congreso desde el Distrito 6. No ideologías vacías, sino soluciones nacidas del alma de quienes han vivido, trabajado y no se han rendido.
Que Dios Bendiga a Chile
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