
No sé en qué momento nos convencieron de que el éxito es buscar el bienestar material a toda costa y de ser necesario irse de su barrio.
De que si te iba bien, tenías que cambiar a un barrio mas lato, con mayores panoramas, con mayor status, con mas protecciones, con un alma distinta.
Nos dijeron que lo digno estaba en otra parte, más arriba, más lejos…
Y así, sin darnos cuenta, nos fuimos vaciando por dentro.
Y yo… me creí ese cuento en parte.
Viajé. Me fui lejos buscando ese tesoro al final del arcoíris.
Pensé que debía subir, alejarme, encontrar en otro lugar lo que no encontraba en mi tierra.
Viví en países desarrollados, conocí ciudades limpias, calles seguras, vitrinas brillantes…y tambien vivi en paises de extrema pobreza en Africa donde la precariedad y la lucha diaria por el alimento es una realidad para la mayoria de la poblacion.
Y sí, aprendí. Porque viajar abre los ojos y entrega sabiduría.
Pero un día me di cuenta de algo que me apretó el pecho:
ese tesoro que buscaba fuera, siempre estuvo en mi tierra. En mi gente. En mi historia.
El alma no vibra en un penthouse. Vibra cuando caminas por la calle donde te criaste.
Cuando escuchas el acento de tu abuela, cuando saludas al panadero que te conoce desde niño.
Ahí hay verdad. Ahí hay raíces. Ahí hay patria.
Chile está enfermo de prejuicios.
Nos burlamos por el apellido, el acento, el barrio.
Y luego nos preguntamos por qué hay tanto resentimiento, tanta rabia, tanta división.
La respuesta es simple: nos enseñaron a despreciarnos entre nosotros.
Y eso debe terminar.
No quiero un país donde el éxito sea huida.
Quiero un país donde, si a uno le va bien, vuelve e invierte en su barrio.
Donde el rico no tenga que esconderse, el de clase media no tema caer,
y el que viene desde abajo no cargue con odio, sino con orgullo y esperanza.
Vengo a hacer política para poder transmitir mi intesa y experimentada vida.
Vengo porque ya vi el mundo, y entendí que la verdadera riqueza no está allá afuera, está acá adentro: en los abrazos, en la familia, en la historia compartida, en el sueño de levantar tu propio suelo.
Quiero un Chile que recupere su alma.
Donde cada uno crezca como persona, y el país crezca como comunidad.
Donde cada uno pueda decir con orgullo: “Aquí nací. Aquí me quedo. Y aquí florezco.”
Porque todo empieza en el barrio.
Ahí se forjan los valores.
Ahí se aprende a respetar al otro, a cuidar lo común, a mirar a los ojos.
No en los discursos, no en los ministerios, en la calle de tierra donde se juega, se sufre y se sueña.
Si cada chileno vuelve a amar su barrio, a cuidarlo, a mejorarlo…
Si en vez de huir invertimos en nuestra cuadra, en nuestra plaza, en nuestra gente…
Chile se levanta desde abajo, con raíces profundas y firmes.
Y un país con raíces así, no lo detiene nadie.
Porque es desde los barrios, desde los cerros, desde los campos y poblaciones,
que Chile se va a convertir en la potencia moral, cultural y económica de Latinoamérica.
No por privilegio, sino por destino.
Y ese destino empieza aquí, ahora, contigo. En tu barrio.
Ariel Markovits
Pre Candidato a Diputado Distrito 6
Deja un comentario