
Por Ariel Markovits
¿Deuda histórica con el pueblo mapuche? ¿De verdad?
Chile está lleno de heridas abiertas, pero hay una élite —acomodada, ideológica, arrogante— que insiste en desviar la atención hacia un relato cómodo para sus intereses: una “deuda histórica” con un conflicto de hace más de un siglo, como si el país tuviera que arrastrarse eternamente por una guerra ganada hace generaciones. Lo hacen por moda, por prestigio entre sus círculos internacionales, por la palmadita en la espalda de fundaciones extranjeras.
No es justicia: es oportunismo y traición.
¿Y quién paga ese cuento?
Tú. Yo. El que trabaja doce horas al día. El que no puede jubilarse con dignidad. El que espera un año por una operación.
El que vive con miedo en barrios donde el narco es más poderoso que el Estado.
Es el pueblo trabajador de Chile el que paga los delirios de culpa de millonarios progres con apellidos compuestos y vidas blindadas.
No, señores.
La verdadera deuda histórica de Chile es con la gente honesta que ha sido abandonada.
👉 Con las madres solas que crían entre el caos.
👉 Con los adultos mayores que sobreviven con pensiones miserables.
👉 Con los artistas que viven del alma pero mueren sin apoyo.
👉 Con los emprendedores que luchan contra un sistema que los castiga por intentarlo.
👉 Con los jóvenes que se quieren ir porque ya no creen en nada.
A ustedes, que hablan de deuda histórica desde sus mansiones en Vitacura o sus cafés en Nueva York:
páguenla ustedes.
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