Israel, escudo de los pueblos libres

«הַבָּא לְהׇרְגְּךָ – הַשְׁכֵּם לְהׇרְגוֹ»

«Si alguien viene a matarte, madruga y mátalo tú primero»
Talmud Bavli, Sanedrín 72a

Eran las 3 AM cuando sonaron las alarmas en Israel

El sonido de la sirena rasgó la noche como un grito desesperado. Me desperté, todavía entre sueños. Desperté a mis hijas con el corazón encogido y corrimos al mamad, el refugio dentro del departamento. El mundo afuera estaba ardiendo y en ese encierro de concreto, una pregunta me mordía por dentro:

¿Por qué atacamos a Irán?

¿No es más problema de los árabes? ¿No es más grave para Europa o para Estados Unidos? ¿Por qué Israel —pequeño, odiado, solo tantas veces— tiene que cargar con esta guerra que no pidió?

Y entonces lo recordé. Con una certeza que nace del alma judía colectiva, de la historia grabada a fuego en nuestra carne:
porque nosotros siempre somos los primeros.
Y si no actuamos, nadie más lo hará.

Si Israel hubiera existido en 1930…

Quizás no habrían abierto las cámaras de gas.
Quizás los trenes que llevaban bebés, madres y abuelos a Auschwitz habrían sido interceptados por aviones israelíes.
Quizás Hitler habría sido detenido cuando aún era un lunático en un sótano, y no un emperador del mal con ejércitos a sus pies.
Pero Israel no existía.
Y Europa calló.
Los buenos prefirieron mirar hacia otro lado.
Y cuando quisieron reaccionar, ya estaban bajo los escombros.

60 millones de muertos.
Ciudades enteras reducidas a cenizas.
Niños enterrados en fosas comunes.

Y todo empezó con un loco que prometió destruir a los judíos.
Hoy, otro loco, con turbante, promete lo mismo.
Y construye, paso a paso, una bomba atómica.

Una bomba para destruir a Israel… y para dominar a los pequeños

Irán no quiere esa bomba para defenderse.
La quiere para chantajear. Para dominar. Para esclavizar.
Para hacer que los países árabes se arrodillen. Para borrar a Israel del mapa. Para que Europa tiemble. Para que los pueblos pequeños —desde el Golfo Pérsico hasta África, desde el Caribe hasta Asia Central— no se atrevan jamás a contradecirlos.

Una bomba atómica en manos de fanáticos es el fin del equilibrio mundial.
Es darle a un asesino la llave de la humanidad.

Y por eso Israel actúa.
Porque entendimos demasiado tarde lo que pasó en Europa.
Y no vamos a permitir que pase de nuevo.

Israel revela a los falsos líderes

Y es aquí donde la historia ilumina también a Chile.
Observa a quienes critican con furia a Israel:

  • Algunos son mentirosos, que atacan por cálculo político, por agradar a ciertos públicos o por quedar bien con enemigos de nuestra civilización.
  • Otros son ignorantes, que repiten slogans baratos sin haber leído una sola página de historia ni entender el conflicto.
  • Y otros, los más peligrosos, son antisemitas disfrazados, que no pueden ocultar su odio, por más que lo maquillen de “solidaridad”.

Pero todos tienen algo en común:
no están aptos para gobernar.
Porque quien odia a Israel jamás podrá proteger ni a los suyos, ni a los vulnerables, ni a la verdad.

¿Conocen ustedes a un líder verdaderamente probo, inteligente, culto y confiable que ataque obsesivamente a Israel?
No existe.
Porque Israel es un espejo que refleja quién es quién.
Y el que se ve sucio en ese espejo, es porque lo es.

Desde Israel hasta Chile

Mientras el mundo duerme, mientras las democracias se desgastan en discursos vacíos, hay un pueblo que no puede permitirse el lujo de dormir.
Israel se levanta a las 3 AM para enfrentar misiles, pero también para enfrentar el odio, la mentira y la pasividad.
Y lo hace no solo por nosotros, sino por ustedes.
Por Chile.
Por cada nación pequeña que alguna vez fue ignorada, abusada o abandonada.

Y entonces, mientras abrazo a mis hijas en ese refugio de concreto, entiendo todo:
atacar a Irán no es una elección. Es una responsabilidad moral y de sobrevivencia.
Y defender a Israel, no es solo un acto político.
Es una declaración sobre quiénes somos y a qué lado de la historia queremos pertenecer.

Una respuesta a “Israel, escudo de los pueblos libres”

  1. Avatar de José Renato Silva Marchant
    José Renato Silva Marchant

    Es una gran verdad,,,,,,,,honor y gloria al gran pueblo de Israel

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