
He vivido en tierras duras y sagradas.
En Israel, sentí la voz de Dios en cada piedra del desierto. Allí aprendí que un pueblo sobrevive porque nunca deja de creer, incluso en medio de la guerra.
En África, vi la contradicción brutal de la abundancia y la pobreza. Allí entendí que la riqueza sin justicia es miseria disfrazada.
Y también he visto los horrores de la guerra, donde siempre son los inocentes —madres y niños— los que más sufren. Por eso sé que la paz y el respeto entre los pueblos son sagrados, y debemos cuidarlos como cuidamos la vida misma.
Y cuando volví a Chile, entendí el mensaje más grande de todos: aquí Dios no susurra, aquí habla a lo grande. Habla en el mar infinito, en la cordillera majestuosa, en bosques que son templos verdes, en el desierto que brilla como oro.
Aquí el mensaje es claro:
“Hijos míos, les di la naturaleza más bella del mundo.
Honren este Edén, cuídenlo, háganlo prosperar con sabiduría, y de ahí nacerá su libertad y su futuro esplendor”.
Ese mandato está en nuestra Canción Nacional:
“Puro, Chile, es tu cielo azulado” —la voz divina en nuestra tierra.
“O la tumba serás de los libres o el asilo contra la opresión” —la misión de defender la libertad.
“Y ese mar que tranquilo te baña, te promete un futuro esplendor” —la profecía de nuestro destino.
Nuestra misión
Convertir a Chile en el guardián de su Edén natural no es solo un deber moral: es el camino más inteligente para asegurar prosperidad y libertad real.
- Energía limpia: sol, viento, mar y volcanes pueden convertirnos en potencia mundial y bajar el costo de vida de cada familia.
- El mar como motor económico: alimento, agua, trabajo y soberanía para nuestro pueblo.
- Industria naval y puertos: empleos de calidad y liderazgo en el Pacífico.
- Paz y cohesión social: cuidar lo nuestro y prosperar en libertad une a todos los chilenos, más allá de derechas o izquierdas.
El futuro esplendor está en nuestras manos.
Chile no es casualidad: es un mensaje, es una misión.
Si honramos este Edén, podremos llorar de alegría al saber que fuimos fieles al regalo que Dios nos confió.
¡Viva Chile! 🇨🇱
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