Espiritualidad, Familia y Propósito: Los Pilares que Inspiran Mi Vida

Por Ariel Markovits

Hay palabras que no solo describen quiénes somos, sino que guían nuestro camino, nuestras decisiones y nuestra forma de impactar al mundo. Para mí, esas palabras son Espiritualidad, Familia y Propósito. Cada una de ellas representa un pilar esencial que define mi vida y mi visión. Quiero compartir por qué estas palabras no solo me inspiran, sino que también pueden inspirar a quienes buscan un vida auténtica, centrado en valores profundos y universales.

Espiritualidad: La búsqueda de Dios en lo cotidiano

Mi conexión con Dios no comenzó en una institución ni en libros sagrados, sino en la naturaleza. A los diecisiete o dieciocho años, rodeado de montañas, mares y cielos infinitos, empecé a sentir que había algo más grande que yo. Esa experiencia inicial fue el comienzo de una búsqueda constante.

A lo largo de los años, esta búsqueda se enriqueció con lecturas de textos rabínicos, conversaciones profundas y, en ocasiones, la práctica de rituales. Iba a la sinagoga, encontraba consuelo en la comunidad y entendía que ciertos actos simbólicos también nos conectan con lo divino. Pero mi relación con Dios siempre ha sido más allá de la ritualidad; es un diálogo personal, una comprensión de cómo Él me habla a través de la vida misma.

La espiritualidad me ha dado dirección, calma y sabiduría. Me ha enseñado a enfrentar la vida con humildad, a reconocer el regalo que es vivir y a buscar siempre un propósito mayor en cada acción.

Familia: El núcleo de la vida y la sociedad

Con los años, he aprendido que la familia no es solo importante; es esencial. El amor que tengo por mi esposa y mis hijos ha crecido con cada etapa de mi vida. Al principio, uno piensa en la familia como una responsabilidad, pero con la madurez, el amor por ellos se convierte en el centro de todo.

He descubierto que el dolor de mi esposa o mis hijos me afecta más que el propio. Ese es el amor real, el amor que nos enseña Dios: un amor que encuentra alegría en dar, no en recibir. Es el amor que me inspira a ser mejor cada día, porque sé que todo lo que hago no es solo para mí, sino para ellos.

La familia es la base de la sociedad, el lugar donde aprendemos los valores más profundos, como la generosidad, el respeto y la fe. En tiempos de tanta incertidumbre, es en la familia donde encontramos fuerza y propósito.

Propósito: La razón para esforzarse

Finalmente, el propósito es lo que da sentido a la vida. ¿Por qué trabajamos? ¿Por qué luchamos? ¿Por qué seguimos adelante? Para mí, el propósito es la fuerza que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros mismos.

El propósito no es solo un objetivo; es un compromiso. Es ser eficiente, concentrado y trabajador, no por obligación, sino porque cada esfuerzo vale la pena. Es saber que lo que hacemos tiene un impacto: en nuestra familia, en nuestra comunidad y, en última instancia, en el mundo.

Cuando entendemos nuestro propósito, todo cobra sentido. Trabajamos no solo para cumplir metas, sino para agradecer el regalo de la vida, para honrar nuestra espiritualidad y para construir un futuro mejor para quienes amamos.

Un mensaje para Chile

Espiritualidad, Familia y Propósito no son solo palabras. Son una guía para liderar y vivir. Chile necesita líderes que se inspiren en valores reales, que trabajen con eficiencia y que entiendan que el verdadero progreso no se mide no solo en cifras, sino en vidas transformadas.

Mi escencia de vida son estos pilares. Desde la espiritualidad, con la humildad de saber que somos parte de algo más grande. Desde la familia, protegiendo lo más valioso que tenemos como sociedad. Y desde el propósito, trabajando con dedicación para que construyamos un país donde todos tengan la oportunidad de crecer y prosperar.

Este es el Chile que debemos aspirar, y debemos trabajar por él. Porque cuando trabaja con amor, eficiencia y fe, no hay desafío que no podamos superar juntos.

9 de diciembre de 2024

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